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elcaribe.com.doContaminación del aire con peligrosas PM2.5

Los ambientalistas generalmente hablamos con suma preocupación de la terrible contaminación de las aguas superficiales y subterráneas con desechos sólidos y líquidos de origen orgánico o químico, y de procedencia urbana, industrial, agrícola, pecuaria, hotelera o minera, porque es muy fácil ver la severa contaminación que ha producido la total y absoluta degradación de las aguas que ayer eran limpias y puras y que hoy son aguas sucias, malolientes y cargadas de bacterias fecales que nos producen múltiples enfermedades gastrointestinales cuyos tratamientos en nuestros hospitales le cuestan a nuestro país cientos de millones de pesos anuales.

Pero lamentablemente, ni los ambientalistas, ni las autoridades del Ministerio de Medio Ambiente, ni tampoco las autoridades del Ministerio de Salud Pública, le hablan a la población de la terrible contaminación del aire por liberación de micropartículas PM2.5 emitidas por nuestros vehículos de motor, contaminación que produce la degradación de la calidad del aire que respiramos y que es responsable del incremento de los casos de enfermedades respiratorias como bronquitis, asma, cáncer de pulmón y alergias respiratorias, o enfermedades cardiovasculares, por lo que la Organización Mundial de la Salud establece que la concentración límite de PM2.5 debe ser de 10 microgramos por cada metro cúbico de aire, aunque en Rep. Dominicana no se mide.

Es bien conocido que los vehículos de combustión interna, principalmente los vehículos que utilizan combustible diesel, al quemar el combustible para convertirlo en energía cinética liberan grandes cantidades de gases contaminantes del aire, como el dióxido de carbono (CO2), monóxido de carbono (CO), dióxido de azufre (SO2) y dióxido de nitrógeno (NO2), pero al mismo tiempo producen emisiones de micropartículas denominadas PM2.5, las que por tener 2.5 micras, es decir, 2.5 millonésimas partes de un metro, están suspendidas de manera invisible en el aire circundante, y cuando respiramos entran de manera directa a nuestro sistema respiratorio, y desde el sistema respiratorio pasan de manera directa al torrente sanguíneo produciendo su acumulación interior, principalmente cuando una parte importante de esas micropartículas son fracciones de elementos metálicos pesados como plomo, cromo, níquel, cadmio y mercurio.

Las salidas de los tubos de escape de los vehículos de motor que transitan por nuestras calles y carreteras, principalmente los vehículos pesados que utilizan combustible diesel de muy mala calidad, nunca han sido revisados por nuestras autoridades de Medio Ambiente, de Salud Pública y de Tránsito Terrestre, para determinar los niveles de gases contaminantes emitidos y las cantidades de micropartículas PM2.5 emitidas, lo que indica que la protección de nuestro medio ambiente muchas veces es un asunto de figureo de ocasión frente a la nación, más que un motivo de real preocupación por la salud y la supervivencia de nuestra población, ya que mientras mayor es el tiempo de exposición directa al aire cargado de PM2.5, mayores son nuestros riesgos de contraer o agravar enfermedades pulmonares y cardiovasculares, y por ello países con aire altamente contaminado como China, Mongolia, Botswana, Pakistán, Senegal, Arabia Saudita, Egipto, Irán, México, Chile, España, Colombia, etc. hacen mediciones continuas durante todo el día y emiten alertas cuando hay altas concentraciones de PM2.5 en el aire circundante, y hasta suspenden actividades públicas y tránsito vehicular.

Décadas de investigaciones científicas ambientales desarrolladas en los Estados Unidos sobre la calidad del aire y sus principales fuentes de contaminación indican que altas concentraciones de las PM2.5 producidas por la combustión interna de los motores de nuestros autos están estrechamente vinculadas con el incremento de las muertes tempranas por enfermedades cardiovasculares, en comparación con las PM2.5 regionales producidas por la quema de combustibles fósiles y por la formación secundaria de micropartículas en la atmósfera, concluyendo que cada vez que las PM2.5 emitidas por nuestros autos se incrementan en 10ppb (10 partes por billón) hay un incremento de un 41% en la tasa de mortalidad, mientras que las PM2.5 de origen regional sólo incrementan la mortalidad en un 7%, demostrando además que los grandes árboles juegan un importantísimo papel de protección de la población frente a esta mortal contaminación; y si después de conocido esto no prestamos la necesaria atención a esta realidad ambiental que afecta a nuestra nación, pronto veremos desastrosos resultados en la salud de gran parte de nuestra población.


Fuente:elcaribe.com.do | 4/7/16 12:00:00 a. m.

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